Omnia tempus habent.

























Camino por las calles de húmedo asfalto, escuchando el amanecer que anochece. Las calles que viven de la oscuridad, reflejan la luz de las farolas de Barcelona, aun encendidas, todavía llenas de vida lunar. Mis pasos, inseguros. Mi cuerpo se tambalea a cada pequeño avance. Solo veo a la gente pasar, veo cada mirada que fija su vista en mí, 
pretendiendo saber el quién. Busco mi muñeca, intentando ver las manillas del reloj avanzar sin cansancio, sin tregua. Calculo el tiempo que llevo viviendo de esta manera. Mi apetito deja de controlar mi hambre de ti, cuando ya nada me queda.

01/05/2013
Aun resuenan los gemidos del pasado.
Tu mirada fugaz se deslizaba sobre mi espalda, sobre mi hombro al descubierto.
Ese instante, ese acto me hacía sentirme capaz de todo.
Las notas que no llegamos a tocar,
esas teclas que se hundieron bajo nuestros dedos a voluntad.
Recuerdo la sensación sencilla de lanzarme al vacío de tu alma.
Creerla mía, creerme tuya.
Atravesar el bucle de escalofríos,
la soledad de unas manos que tiemblan sabiendo que ya no queda un solo motivo para dejarlas jugar a ese 14 de Junio. 
La impotencia de un pasado que no regresa, la llamada en espera.
Los minutos que cuelgan de mis párpados. La mirada llena de locura que protesta y se humedece.
Intentar recordar cada paso que he dado los últimos 215 días. 
Ser tú, tú y tú...
En cada hoja caída de otoño.
En cada beso robado a altas horas, en cada cuerpo ajeno al tuyo, en cada cama sin nombre, en cada orgasmo robado.
En cada segundo de frío al otro lado de la cama.
En cada gota de lluvia congelada.
En cada árbol sin hojas.
En el vaho de los coches, en esas aceras húmeda y vacías.
En la electricidad que deja cada escalofrío sin sentido.
En cada manta sin calor.
En cada olor,
sin tu olor.
En cada palabra de promesa sin acto alguno. 
En cada domingo pensando en los tuyos.
En cada demostración sin hechos.
En cada olvido,
sin olvido.
En cada día de lluvia que me transportaba a esa ciudad de casitas de muñecas, en aquel lugar donde volví a ser niña por una noche. En aquella utopía donde, sosteniendo una mano, estuve segura por primera vez del mañana, sin temer a la incerteza de un futuro incorrecto.
En cada gota de lluvia que caía en charcos secos, en arena blanca, 
en invierno a destiempo.
En cada día de sol, estabas. 
En cada momento de calor, de verde hierba, en la esencia de un sol que acoje y arropa.
En cada siesta sin realizar. 
En cada esclava sin nombre.
En cada aniversario sin nadie que recuerde día, mes y año.
En cada extraño sentimiento de libertad en el engaño.
En cada ojo marrón, ojos desierto, de pupilas cristalinas.
En cada sonrisa de verano. 
En cada edificio, noche, ciudad, 
en cada silla de cada bar.
En cada cerveza, risa, llanto,
en cada respiración.
Comerme la ansia por los dedos, entregándome al único vicio que no logró sustituirte, 
en esos momentos de desesperación cronológica.
En los momentos que buscan respuestas que nunca llegan.
En cada persona de transición.
En cada labio carnoso, esos que se humedecen,
sin más.
En cada canción, en cada letra,
en cada necesidad mía de ti.
En esos 215 días,
llego el invierno,
la primavera,
y después Mayo.

Kiersten

Comentarios

  1. Me ha encantado. Lo encuentro muy personal pero a pesar de eso, de alguna forma siento que, cualquier persona puede simpatizar con él. La forma en que citas la presencia de la otra persona en todos los lugares me parece sublime. "En cada persona de transición", sin poder evitar comparar y pensar si ésta por fin, hará que te olvides, que le des la espalda a la puerta, que valga la pena. "En cada labio carnoso, esos que se humedecen, sin más", haciéndote sentir culpable porque desconoces lo que el destino te depara. ¿Y si hago esto y de pronto vuelve/viene?.

    Excelentemente transmitido el sentimiento de nostalgia en cada oración, en mi humilde opinión.

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  2. Lo peor del silencio
    es todo ese rumor de dentro.

    Las puertas cerradas,
    las bocas mudas,
    el blanco y negro,
    la garganta llena
    de ropa sucia.

    Ese ruido insoportable
    que hacen todas las casas
    que no habitas.

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